Proceso de diseño, fin, fondo y lenguaje:

La generación de entornos optimistas como Fin y como motivación personal. La arquitectura entendida como generadora de bienestar, de felicidad. Arquitectura social desde un punto de vista un tanto particular.

La sostenibilidad como idea subyacente, como criterio de diseño, como fondo del proceso. Intentando alejarnos de motivaciones formales.

La necesidad de diseñar en varios lenguajes permitiendo lecturas a distintos niveles:

Un primer nivel, donde se da respuesta ordenada, lógica, al programa funcional. A veces buscando una sencillez extrema que raye en la ingenuidad.

Una segunda lectura, arquitectónica, donde se busca la coherencia y la unidad del diseño, donde se valoran aspectos espaciales como la escala, orientación, densidad, levedad, fragilidad... la iluminación y el color.

Y un tercer lenguaje, personal, que surge de llevar una idea al extremo, o de optar por la realidad como descubrimiento, o de la generación de relaciones extremas entre partes del programa...

Proceso creativo – lenguaje personal.

“Un programa puede tener casi cualquier forma”. En un proyecto, la contundencia de una idea ordena, da coherencia y facilita la toma de decisiones. Nos gusta llevar esta idea a sus últimas consecuencias formales. En este punto, empieza el juego personal, el momento creativo.

“La realidad como Idea”: En proyectos de rehabilitación o con preexistencias importantes nuestro trabajo consiste muchas veces en descifrar la forma de la realidad existente y hacerla visible. Encontrar las claves que la hacen entendible y subrayarlas. Convertirlas en virtudes, valores del proyecto. A veces, estas claves de realidad se convierten en pequeños descubrimientos personales.

“El juego como ingrediente”: La relación establecida entre distintas partes de un programa, Un guiño a otro proyecto que no pudimos hacer, una referencia a un viaje, al mundo natural...


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